La primer fuelga xeneral del Xixón de la Segunda República Española

Una nueva repetición del, yá entós vieyu, antagonismu esistente ente los discípulos de Pablo Iglesias (PSOE/UGT) y los herederos de Proudhon (CNT/Partíu Republicanu Democráticu Federal), que demientres delles décades se disputaron la hexemonía del movimientu obreru xixonés.

«El drama comenzó el 10 de noviembre de 1931, cuando unos obreros portuarios de la CNT fueron despedidos por negarse a descargar un barco estibado en Barcelona por esquiroles de la UGT. Los armadores sustituyeron a los obreros por un equipo de esquiroles ugetistas locales y, tras varias semanas de enfrentamiento, la CNT respondió el 4 de diciembre con un boicot de transporte de todas las mercancías que llegaran al puerto. Ante esta escalada, la Agremación Patronal (AP) entró en combate, amenazando con despedir a cualquier obrero que secundara el boicot. Los primeros en hacerlo fueron los transportistas empleados por la factoría metalúrgica Moreda y Gijón, que perdieron sus empleos al negarse a transportar suministros desde el puerto hasta la fábrica.

En un acto de solidaridad aparentemente espontáneo, los otros mil cien trabajadores de Moreda y los seiscientos hombres y mujeres de otra gran empresa metalúrgica, Laviada, se encerraron en las fábricas en una sentada. Los trabajadores de unas cuantas fábricas más pequeñas siguieron su ejemplo, y el 9 de diciembre por la tarde más de cuatro mil obreros estaban participando en las ocupaciones. Además, en el exterior de las fábricas y sus barricadas, grandes cantidades de mujeres rodeaban los edificios para impedir que la policía los asaltara (…).

Esta animosidad se recrudeció cuando se llamó a ciento cincuenta guardias civiles para desalojar a los huelguistas, y la ocupación terminó en un sangriento enfrentamiento que dejó un obrero muerto y otros diez heridos (…) El comité de huelga distribuyó panfletos llamando a la huelga general, y miles de airados testigos y gentes solidarias llenaron las calles pidiendo justicia. Dado que el obrero muerto era federalista además de cenetista, los concejales federalistas abandonaron sus escaños en señal de protesta. Al día siguiente, los únicos que no secundaron la huelga general fueron los obreros de la UGT, apoyados por Avance, que insistía en que la huelga solo servía para reforzar la tiranía en el lugar de trabajo (…). La UGT se había atrincherado en una posición que estaba completamente fuera de sintonía con la opinión popular y que implícitamente respaldaba la brutalidad policial. En otras palabras, aunque fuera por asociación acabó identificada con la oligarquía de Gijón.

Esta asociación quedó claramente simbolizada por el único incidente violento de la jornada, que tuvo lugar a las puertas del venerable Café Dindurra. Como solía ocurrir, los cafés de lujo de los bulevares del centro fueron de los pocos establecimientos que no siguieron la huelga general. Por eso, en este día de luto, estaban repletos de su próspera clientela habitual. Además, esta clientela de élite estaba atendida por camareros de la UGT, que, curiosamente, abastecía de camareros a casi todos los cafés de lujo. En el lenguaje de los dos Gijones, la imagen del café, su clientela y los camareros de la UGT transmitía un potente mensaje[1]

[1] RADCLIFF, Pamela Beth, De la movilización a la Guerra Civil. Historia política y social de Gijón (1900-1937), pp. 298-300.

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Archivado bajo Segunda República 1931-1936

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